Rockefeller detrás del golpe contra Illia

David Rockefeller, el banquero que acaba de morir a los 101 años, mientras dormía, tuvo una participación conspirativa en los dos últimos golpes militares que se produjeron en la Argentina. Especialmente en el que expulsó del gobierno al presidente radical Arturo Umberto Illia.

El día que el presidente Arturo Illia salía destituido de la Casa Rosada.


    Es sabido que con su amigo y socio minoritario José Alfredo Martínez de Hoz, Rockefeller armó el paquete crediticio inicial de mil millones de dólares, que daría inicio a una expansión sin precedentes de la deuda externa. 

    Menos conocida es su actuación clandestina en el cuartelazo del 28 de junio de 1966, que derribó al presidente Illia. El autor de estas líneas tuvo el privilegio de escuchar la anécdota de la conspiración de labios del propio mandatario derrocado.

    Ocurrió a comienzos de los setenta, en casa de Ema Illia, que era pariente y amiga de mi mujer Silvia, ya fallecida. Se festejaba el cumpleaños del pequeño Galo, hijo de Ema y Gustavo Soler y nosotros habíamos concurrido con nuestros hijos Federico y Flavia. Mientras los nenes jugaban al cuidado de Ema y Silvia, Don Arturo y yo habíamos quedado a solas en el living, hablando de política. A pesar de nuestras diferencias de identidad y práctica, había un respeto recíproco, que facilitaba el diálogo amistoso. El ex presidente solía bromear con respecto a Silvia y a mí, llamándonos “mis sobrinos peronistas”.

    En un momento de la charla, tras una largo silencio, Illia se acercó a mi y me preguntó de sopetón:

    __¿Usted sabe cuál es la verdadera razón por la que me echaron de la Presidencia?

    Arriesgué las hipótesis habituales que circulaban en aquella época: “por la anulación de los contratos petroleros”, “por la ley de medicamentos”, pero el Viejo Illia (como todos lo llamaban), negaba sistemáticamente con su blanca cabeza.

    __Mire…__Advirtió, convocándome a prestar mucha atención porque venía una confidencia trascendente.

    __Un tiempo antes del golpe, vino a verme el banquero Rockefeller. Sonriente, me anunció: “quiero radicar mi banco, el Chase Manhattan en la Argentina”. “Muy bien”, le contesté a través del intérprete. “Pero antes –prosiguió el señor Rockefeller- creo que sería necesario realizar algunas modificaciones en la Ley de Bancos”. Así, como se lo estoy diciendo. Yo me volví hacia el intéprete que acababa de traducirme eso y le dije: “no entendí, podría pedirle al señor Rockefeller que repita lo que acaba de decir”. El intérprete tradujo mis palabras y aunque usted piense que los banqueros no se ponen colorados, el señor Rockefeller enrojeció mientras balbuceaba su propuesta. Entonces tomé la palabra: “¿qué pensaría usted –le dije- si un banquero argentino quisiera radicar su banco en Nueva York y le dijera al presidente de los Estados Unidos que antes debía reformar la ley de la Reserva Federal? Y, además, dígale al señor Rockefeller que esta entrevista ha concluído”.

Deuda y usura detrás del golpe cívico-militar: David Rockefeller y José Alfredo Martínez de Hoz.


    Yo había quedado estupefacto. Illia sonrió intencionado y remató la anécdota:

    __Poco después me echaban de la Presidencia, se reformaba la Ley de Bancos y el Chase Manhattan se establecía en la Argentina.

Miguel Bonasso
21 de marzo de 2017

México: Desaparece una persona cada dos horas

En México desaparece una persona cada dos horas. Esta terrible información fue dada a conocer por Daniela Pastrana, coordinadora de la red Periodistas de Pie, que se juegan la vida cotidianamente para informar las atrocidades que se están cometiendo contra la sociedad civil.



La denuncia de estos valerosos colegas, se amplificó gracias a la difusión que le dio Carmen Aristegui, la figura más importante del periodismo mexicano, a la que siguen -por fortuna-millones de personas. A pesar de su popularidad y de conducir un programa diario en CNN, el amor a la verdad ha tenido consecuencias inquietantes para la propia Aristegui: hace poco los "desconocidos de siempre" ingresaron ilegalmente a sus oficinas para secuestrar datos en las computadoras de la informadora y más recientemente circuló un rumor siniestro: fuentes anónimas echaron a correr la versión de que Carmen había sido asesinada. ¿Una advertencia? ¿Una clásica maniobra de los servicios para ir acostumbrando a la idea de un magnicidio? Sea lo que sea, es gravísimo, porque en México, desde 2006, desde que el ex presidente Felipe Calderón desató su calamitosa guerra contra el narcotráfico, han asesinado con total impunidad a cuarenta y seis periodistas mientras desaparecían a 30 mil mexicanos. 

A diferencia del periodismo servil y deshonesto, que impera en la mayoría de nuestras "democracias", los colegas mexicanos se la siguen jugando todos los días. Personajes como Mario Vargas Llosa, empeñados en denunciar de manera consuetudinaria a Venezuela por encarcelar al líder opositor Leopoldo López, no han dicho una sola palabra sobre la matanza generalizada de periodistas en México. Matanza que torna más peligrosa nuestra profesión en ese país que en Siria o en Irak.

Los Periodistas de a Pie prometen difundir dos entregas sobre una tragedia que los argentinos conocemos en carne propia: la búsqueda desesperada de los familiares.

En México hay Madres Coraje, como María Herrera, que tiene cuatro hijos desaparecidos. María, que en su momento encaró al propio presidente Calderón, no tiene dudas sobre la autoría de los secuestros: "nos hemos visto en la necesidad de buscar lo que el gobierno no quiere encontrar".

Ni el gobierno ni Big Brother, por supuesto. Otro sector violentamente perseguido es el de los defensores del medioambiente que padeció 303 ataques contra activistas, que fueron desde la amenaza y la persecución judicial hasta el crimen, como ocurrió el 14 de enero pasado con Isidro Baldenegro López, a quien asesinaron por defender el bosque comunal de Colorados de la Virgen, en la Sierra Tarahumara.

Esta violencia tiene autores conocidos: preferentemente los grandes contratistas de obras públicas y, por supuesto, nuestra viejas conocidas: las mineras.

En eso, México no es una excepción: en 2015 fueron asesinados en el mundo 185 ambientalistas. Brasil encabezó la lista con 50 asesinatos.

Big Brother, como se ve no solo espía, mata. Y espía, precisamente, para matar.

Miguel Bonasso







 

1984

La profecía de George Orwell, publicada en 1948, se ha cumplido plenamente por vía electrónica: Big Brother is watching us. 



Sólo que el Hermano Mayor que nos vigila a todos, no es ninguno de los dos sistemas políticos que Orwell cuestionaba y temía, con razón: el nazismo y el stalinismo. El verdadero Hermano Mayor se proclama democrático y se fotografía al pie del monumento a Lincoln mientras escruta de manera ilegal hasta "el más oscuro rincón de la Tierra". 


WikiLeaks acaba de confirmarlo -de manera espectacular- en un comunicado de prensa, donde anuncia la publicación de miles de archivos ultrasecretos de la CIA, bajo el código Vault 7 (Bóveda 7). Solamente la primera tanda, denominada "Year Zero", contiene 8.761 (ocho mil setecientos sesenta y un) documentos de una red ultrasecreta ubicada en el corazón de Langley y ocupada en convertir en micrófonos, grabadores y cámaras, a teléfonos fijos y móviles y aparatos de televisión inteligentes.

Según Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, que permanece asilado en la embajada de Ecuador en Londres, la nueva revelación de su organización "es excepcional desde una perspectiva política, jurídica y penal".

La fuente de este material invaluable es, por supuesto, un antiguo hacker de la propia CIA, quien reveló que hay un profundo malestar entre muchos de los cinco mil "piratas informáticos" que la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos emplea para espiar a propios y ajenos.

Una de las causas del malestar tiene que ver, precisamente, con el espionaje que la CIA ejecuta sobre los propios ciudadanos norteamericanos; una actividad prohibida por la ley.




En el comunicado que difundió por las redes sociales, WikiLeaks sostuvo que las nuevas tecnologías del espionaje afectan a productos de diversas empresas europeas y estadounidenses, como el IPhone de Apple, el Android de Google y los televisores Samsung, para citar los ejemplos más relevantes.

WikiLeaks también reveló que las nuevas técnicas de intercepción le permiten al espionaje norteamericano saltar por arriba del cifrado de WhatsApp, Signal, Telegram, Confide y Cloackman La mejor prueba de que el destape es muy trascendente y dio en el blanco, es que la CIA, salió a "desmentir" a WikiLeaks, en un comunicado oficial que indirectamente confirma la magnitud y justicia del destape. La Agencia sostuvo que su misión es "colectar inteligencia foránea de manera agresiva para proteger a Estados Unidos de los terroristas".

Como era obvio la CIA admitió que tiene expresamente prohibido realizar espionaje "doméstico", pero WikiLeaks replicó que "La Compañía" ha espiado "cientos de miles de objetivos y máquinas en América Latina, Europa y Estados Unidos".

La gigantesca filtración se debió a que el archivo ultrasecreto fue distribuido, de manera no autorizada entre contratistas y hackers.

Como era de esperar, el gobierno de Donald Trump reaccionó de manera furibunda contra este nuevo destape que no solo reveló el malware de la CIA, sino algo aún más siniestro que el simple espionaje: la posibilidad de infiltrarse en sistemas de control de automóviles y camiones para producir asesinatos practicamente indetectables.




El Hermano Mayor nos vigila con creciente perversidad, pero no deja de ser alentador que aún haya ciudadanos estadounidenses -como Snowden o el que le suministró esta data impresionante a WikiLeaks- que se juegan literalmente la vida para denunciar que el proclamado "sueño americano" se parece cada vez más a la pesadilla orwelliana de 1984.

Miguel Bonasso 


PELIGRO GRAVÍSIMO: Las democracias militarizadas

Desde México hasta la Argentina, los gobiernos subordinados a Washington reprimen usando abiertamente a los militares o se militarizan para reprimir los conflictos sociales.





    Mientras en México la periodista Denise Dresser denunciaba un gravísimo chantaje militar al presidente civil Enrique Peña Nieto, el presidente argentino Mauricio Macri anunciaba que gastará 40 mil millones de pesos en armamento para las Fuerzas Armadas, a las que ocupará en tareas político-policiales violatorias de las leyes de Defensa y de Seguridad. 


    Ambos anuncios, particularmente gratos para el Pentágono, se producen aún antes de que el multimillonario belicista Donald Trump asiente sus posaderas en el Salón Oval.


    En 2006, al llegar mediante un fraude electoral al poder, el democristiano derechista Felipe Calderón, declaró la guerra al narcotráfico y sacó el Ejército a la calle para aplastar (supuestamente) al narcotráfico. Una mentira que escondía un propósito siniestro: reprimir, sitiar y mantener en un redil a las fuerzas sociales y políticas qyue cuestionaban su ascenso espurio al poder.



    La idea no era nueva: desde hace muchos años, desde la implosión de la URSS y la creación del “narcoterrorismo” como nuevo enemigo universal, el Pentágono venía impulsando la militarización de las “democracias” aliadas a Washington.




    Los resultados, a juzgar por el informe de Denise Dresser y otros analistas que no son precisamente de izquierda, es desastroso. En lugar de combatir el narcotráfico, los militares mexicanos lo administran en su beneficio y operan junto con los narcos para reprimir de manera salvaje a los que estorban, como ocurrió con los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.




    El actual secretario de la Defensa mexicano, general Salvador Cienfuegos, amenazó con un levantamiento militar si no le dan la cobertura constitucional que requiere para que sus tropas sigan en las calles. En otras palabras, impunidad para los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Ejército. Según Dresser, en diez años de “guerra contra el narco”, el Ejército desplegó 52 mil efectivos, realizó 84 operaciones para “reducir la violencia”, estableció 75 puestos de seguridad, produjo con sus supuestos antagonistas 213 mil muertos, “con un índice de letalidad espeluznante: el Ejército mata a 8 por cada uno que hiere”. La guerra contra el narco provocó, además, 30 mil desaparecidos, 12.408 quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, intervenciones de la CIDH y la ONU, que ni despeinaron a Peña Nieto, amparado en la supuesta “constitucionalidad” de su gobierno, ni afectan las apiraciones de la mujer de Calderón, Margarita Zavala, candidata a presidenta en las elecciones del 2018.




    ¿Es esto lo que pretende Mauricio Macri para la Argentina?. ¿Una democracia que iguale o supere las desapariciones forzadas de la dictadura militar? Este gobierno que acusa de irresponsables a los que quieren disminuir o eliminar gravámenes al trabajo, puede desembolsar alegremente 40 mil millones de pesos para comprar armas, en los próximos dos años. ¿No es esta una incongruencia demasiado grande para atribuirla simplemente al escaso coeficiente intelectual del Presidente? ¿No es jugar con fuego?


    Ya lo están haciendo, con la complicidad del ex ambientalista Julio Cásar Martínez, actual ministro de Defensa.


    Hay varias casualidades más y, ya se sabe, más de dos casualidades marcan una tendencia, es decir, una política.


    Ese chico lindo y dizque progre, que armó el quilombo de la 125 y hoy es embajador en Washington, Martín Lousteau, anunció ayer un convenio entre las Fuerzas Armadas de Argentina y la Guardia Nacional de los Estados Unidos para diversos efectos, como controlar las fronteras, supuestamente para combatir el narcotráfico, lo que está expresamente vedado a las instituciones castrenses de nuestro país.





    Un día antes, su compañero de gobierno, el Secretario de Seguridad Eugenio Burzaco, confesó que analizaban la posibilidad de reemplazar a los efectivos de Gendarmería que custodian represas y centrales atómicas, por miembros de las Fuerzas Armadas.


    ¿Y la ley de Defensa? ¡qué importan las leyes en este país! ¿Acaso importan la Ley de Bosques o la de Glaciares? ¿Por qué van a tener más peso las que limitan estrictamente a los militares y les impiden intervenir en temas de seguridad interior?


    Ojo: presten atención los movimientos sociales. Porque la eventual salida a las calles de efectivos militares tiende a controlar y reprimir cualquier tipo de protesta frente a la política neoliberal –gerencial, diría- que están aplicando.




    Cuando el poder manda a las calles a un señor con un fusil, el señor del fusil, aterroriza o mata. Así ocurre en todas las dictaduras y también en estas democracias militarizadas.

Miguel Bonasso
Buenos Aires, 13 de diciembre de 2016



Denunciando los delitos de la Barrick Gold

La Barrick Gold y sus cómplices en el poder político

Miguel Bonasso en los tribunales

A
cusaciones de Miguel Bonasso en su testimonio ante el juez federal, doctor Sebastián Casanello, sobre graves violaciones a la ley 26.639, llamada de Glaciares.


Bonasso es diputado nacional mandato cumplido, autor de la citada ley y fue presidente –durante 8 años- de la Comisión de Recursos Naturales y Preservación del Ambiente Humano de la Cámara de Diputados de la Nación.

. La Ley de Glaciares 26.639 se aprobó en set. de 2010 y fue promulgada de facto en octubre de 2010. El PE no quiso promulgarla, porque un año y medio antes, CFK la había vetado.

. Fue frenada por la medida cautelar solicitada por la Barrick Gold y la Corte recién ratificó su vigencia en julio de 2012. Le regalaron dos años a la Barrick y a su empleado, el gobernador de San Juan José Luis Gioja. Dos años de explotación de su mina Veladero, en perjuicio del río Jachal, del río las Taguas, de los habitantes de Jachal, Iglesia y otras localidades vecinas. Pero a ellos no les fue nada mal: solamente en la producción de oro, sin contar la plata ni los otros minerales estratégicos que se llevan sin declarar, obtuvieron entre 2010 y 2012 casi cinco millones de onzas. Calculando el precio internacional de cada onza en un promedio general (conservador) de 1.200 dólares por onza, estaríamos hablando de seis mil millones de dólares.



El poder K con el dueño de Barrick Gold, Peter Munk
Aunque hablemos de cosas diferentes, solamente para tener una idea de las magnitudes con que se maneja esta gente: ¿Cuánto les cobró el dobierno de San Juan de multa por el derrame? 145 millones de pesos. Alrededor de 10 millones de dólares. Lo que se dice: la papa del loro. Todavía se están riendo.


. En marzo del 2013, el IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) organismo a cargo del inventario de glaciares por definición de la ley, difundió en una gacetilla un Primer Informe del Inventario de Glaciares que reveló “cuerpos de hielo” en seis provincias, donde identificaron más de 4.000 glaciares. Lo presentó a la Secretaría, actual ministerio de Ambiente, PERO NUNCA HIZO PUBLICOS LOS INFORMES COMPLETOS. ¿Por qué? Nadie lo explicó.

. En 2015, la Fundación Argentina de Recursos Naturales (FARN) denunció que no había presupuesto para realizar el Inventario que ordena la ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la protección de los glaciares y las áreas periglaciales.


. Lo que se sabe del inventario y de los criterios científico-técnicos aplicados por el IANIGLA en su retardado relevamiento, dejan mucho que desear o violan francamente la ley. La ley no establece cuales son las medidas mínimas que debe tener un glaciar; el IANIGLA sí: deben ser –a su criterio- mayores a una hectárea. Esto deja afuera al glaciar Toro 1 que es donde se haría el rajo de la mina binacional a cielo abierto Pascua Lama. Pero más grave aún: instala el principio de que cualquier organismo puede suplantar alegremente al Congreso de la Nación.


Ambiente periglaciar


. Con igual arbitrariedad el IANIGLA decició relevar como ambientes periglaciales solamente a los cuerpos periglaciales. Esto ha sido duramente cuestionado por la Asamblea de Jáchal, porque deja afuera a TODO EL AMBIENTE PERIGLACIAL UBICADO SOBRE EL VALLE DE LIXIVIACION DE LA MINA VELADERO, JUSTAMENTE EL LUGAR DONDE SE PRODUJERON RECIENTEMENTE DOS CATASTROFES AMBIENTALES EN UN AÑO. DOS CATASTROFES SOBRE LAS QUE PREVINE EN MI LIBRO “EL MAL”, SIN QUE NINGUN FUNCIONARIO NACIONAL, PROVINCIAL O LOCAL ME HICIERA CASO. (El valle de lixiviación es justamente donde se utiliza el agua cianurada para separar oro y plata de otros minerales. Allí queda la BASURA CIANURADA, por SIGLOS O MILENIOS. Lo que debe sumarse al daño sobre el glaciar Almirante Brown, conocido como Conconta, al que cortaron como un pastel para trazar el camino a la mina de Veladero, más los daños constatados por la justicia chilena a los glaciares Esperanza y Toro 1.

. Es lento, ineficiente, sospechoso y digno de ser investigado por la Nación el comportamiento del IANIGLA en su frustrado intento por inventariar los glaciares, en cumplimiento de lo que establece la ley 26.639.

Corte de glaciar para hacer la ruta a la mina


. El primer incumplimiento: la ley fijaba 180 días para relevar áreas prioritarias de glaciares. El IANIGLA, dependiente del CONICET, no lo hizo. Tampoco se hizo la AUDITORIA AMBIENTAL  que la ley de Glaciares fijaba para el mismo lapso de los primeros 180 días. Recién en 2013, el IANIGLA “descubrió” que todo el territorio de San Juan era un “área prioritaria”. Este incumplimiento, tolerado o propiciado por el gobierno anterior y por el actual es pasible de ser sancionado penalmente.

. Para el relevamiento total de glaciares, a nivel nacional, la ley le otorgaba al IANIGLA un PLAZO MAXIMO de 5 AÑOS. EL PLAZO VENCIO EN FEBRERO DE ESTE AÑO 2016. Así lo establece la ley, así lo ha consignado públicamente la Defensoría del Pueblo de la Nación. Dicho en otras palabras:  TANTO EL GOBIERNO DE CRISTINA KIRCHNER COMO EL DE MAURICIO MACRI HAN VIOLADO LA LEY DE GLACIARES.


Macri y su ministro de ambiente, Sergio Bergman


. El IANIGLA sólo entregó, en setiembre pasado, informes parciales sobre glaciares en San Juan y Mendoza. En abril del 2015 había consignado –de manera harto vaga- que a nivel nacional había relevado entre el 50 y el 70% (sic).

. Hay vínculos sospechosos, por no decir ilegales entre investigadores del IANIGLA y la empresa Barrick Gold. La geóloga Lydia Espizúa, por ejemplo, trabajó en el Informe de Impacto Ambiental de la mina Veladero, por cuenta de la empresa Knight Piesold, que es una subsidiaria disfrazada de Barrick Gold.

. No es el único caso. En un mail le comenté a Ricardo Villalba, director del IANIGLA que tenía información sobre técnicos suyos haciendo trabajos para Barrick y me contestó que efectivamente, algunos técnicos lo habían hecho “a título personal” pero no en nombre del Instituto sino “del Conicet”.

. Quiero reiterar ahora –en sede judicial- una denuncia que hice como legislador y como investigador periodístico hace cinco años, con mi libro “El Mal-El Proyecto K y la Barrick Gold, amos y servidores en el saqueo de la Argentina”. La denuncia estaba referida al hecho de que la Fundación Innova-T, del Conicet, fue designada por el Ejecutivo para administrar los fondos del inventario, cuando uno de sus principales clientes era, casualmente BARRICK EXPLORACIONES ARGENTINA S.A. Cuando lo denuncié salió a refutarme el presidente de la Fundación Innova T y mi respuesta a su intento de refutación lo dejó mudo (Ver “El mal”, ver mi blog http://bonasso-elmal.blogspot.com.ar/). El señor pensó que bastaba con borrar de la lista de clientes a Barrick. No bastaba: como preví que harían esa jugada, hice que un escribano corroborase la información antes de que la levantaran.

 .Para el primer año de Inventario la Secretaría de Ambiente le dio $3.400.ooo al IANIGLA Me gustaría saber qué hicieron con esos recursos públicos, porque no se relevó absolutamente nada. Especialmente en San Juan y en la mina Veladero, donde el propio Informe de Impacto Ambiental reconoce la presencia de glaciares y áreas periglaciales.

El glaciar cortado por la ruta


. HAY QUE DECIRLO EN VOZ BIEN ALTA. TAN CULPABLE COMO EL EJECUTIVO (EL DE CFK Y EL DE MACRI) ES LA JUSTICIA Y, EN PARTICULAR, ESTE TRIBUNAL DE COMODORO PY. HACE CINCO AÑOS, CON OTROS LEGISLADORES, PRESENTAMOS UNA DENUNCIA EN EL JUZGADO DEL DOCTOR MARCELO MARTINEZ DE GIORGI, EN EL QUE DENUNCIABAMOS POR TRAFICO DE INFLUENCIAS A LA EX PRESIDENTE CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER, EL JEFE DEL GABINETE DE MINISTROS, ANIBAL FERNANDEZ, EL MINISTRO DE PLANIFICACION JULIO DE VIDO, EL GOBERNADOR DE SAN JUAN JOSE LUIS GIOJA, EL SECRETARIO DE MINERIA JORGE MAYORAL Y EL SECRETARIO DE HACIENDA JUAN CARLOS PEZZOA. EL DOCTOR MARTINEZ DE GIORGI LO METIO EN UN CAJON Y NI SIQUIERA NOS CITO A RATIFICAR LA DENUNCIA.

. POR LO TANTO, HOY, DESPUES DE DOS DERRAMES DE AGUA CIANURADA DE LA BARRICK EN VELADERO, VENGO A RATIFICAR Y AMPLIAR ESA DENUNCIA, INCORPORANDO AL ACTUAL MINISTRO DE AMBIENTE SERGIO BERGMAN Y AL PRESIDENTE MAURICIO MACRI, DURANTE CUYOS MANDATOS OCURRIO EL SEGUNDO DERRAME DE CIANURO AUN NO CUANTIFICADO.

.SI ARGENTINA NO INVESTIGA Y CASTIGA ESTE DELITO AMBIENTAL, QUE NO SOLO VIOLA LA LEY DE GLACIARES SINO LA DE AMBIENTE, HABRA QUE REALIZAR UNA FUERTE DENUNCIA EN EL MARCO DE NACIONES UNIDAS.

Trabajadores destrozando un glaciar en Veladero


. Para los que piensen que exageramos: el Parlamento Europeo prohibió la megaminería metalífera con cianuro en todo su territorio, a causa de un derrame de 100 mil metros cúbicos en el sistema fluvial Tisza-Danubio. En Argentina, en setiembre de 2015 SE PRODUJO UN DERRAME DE 5 MILLONES DE METROS CUBICOS DE AGUA CIANURADA. O SEA 50 VECES MAS QUE EL DEL DANUBIO. Y NO PASO NADA. ENTONCES, AL AÑO, EN SETIEMBRE ULTIMO SE PRODUJO UN NUEVO DERRAME SOBRE EL CUAL NADIE OFRECIO NINGUNA CIFRA. NI LA EMPRESA NI LAS AUTORIDADES. ¿Qué ESPERA LA JUSTICIA FEDERAL PARA INTERVENIR, EL TERCER DERRAME?

. UN NUEVO PELIGRO DE CATASTROFE AMBIENTAL NOS AMENAZA EN VELADERO: EL RECIENTE SISMO DE 6.5 GRADOS EN LA ESCALA DE RICHTER, PODRIA HABER DAÑADO LA MEMBRANA DEL VALLE DE LIXIVIACION, CON LO CUAL EL AGUA CIANURADA PODRIA INFILTRARSE HACIA LAS NAPAS SUBTERRANEAS. UNA COMISION DE EXPERTOS, COMO LOS CONVOCADOS POR LA ONU PARA EL CAMBIO CLIMATICO DEBERIA REALIZAR UNA SERIA INSPECCION IN SITU, CUANTO ANTES. LLAMO SERIAMENTE LA ATENCION DE SU SEÑORIA,A EFECTOS DE QUE LA CITADA INSPECCION SE REALICE SIN DEMORA.

Documentación del irreparable daño a los glaciares


. FINALMENTE, hago entrega a Su Señoría de mi libro “El Mal. El Proyecto K y la Barrick Gold. Amos y servidores en el saqueo de la Argentina”, para que lo incorpore como testimonio a la causa, porque allí está relatado hasta la minucia todo el trámite legislativo de la Ley de Glaciares y la guerra, no desprovista de amenazas, que debimos soportar quienes la propiciamos. También dejo constancia de mi total predisposición para ampliar mi testimonio si el Señor Juez lo estima necesario.

Atentamente


Miguel Bonasso
Diputado de la Nación (Mandato Cumplido)
Buenos Aires, 24 de noviembre de 2016

Los números del terror

INFORME ESPECIAL

LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DEL REGATEO SOBRE LOS CIUDADANOS DESAPARECIDOS




La clase dominante encara una operación política de magnitud, concebida y ejecutada por los sectores más reaccionarios, para resucitar la teoría de los dos demonios, amnistiar a los genocidas condenados, acusar a militantes revolucionarios, para luego "perdonarlos" también y culminar todo con la “reconciliación” generalizada. Operación política y aún cultural que empezó bastante antes de este descarado, inmoral e innecesario regateo sobre el número de ciudadanos desaparecidos.


En política los símbolos cuentan muchísimo y para todo ese sector de la sociedad argentina que de un modo u otro se benefició con la dictadura militar había que limar, achicar y de ser posible ensuciar el número-símbolo de 30 mil desaparecidos, que durante décadas de impunidad, fue bandera de unidad de todas las víctimas del terrorismo de Estado.  


No es verdad lo que dicen algunos pretendidos "humanistas", que es lo mismo 8 mil o 9 mil que 30 mil. Si lo rebajan es porque cada desaparecido tiene por detrás un universo familiar y afectivo, que multiplica la aberración de la desaparición forzada convirtiéndola en un crimen social de magnitud masiva. Políticamente determinante. Para tener una aproximación matemática a la gran cantidad de argentinos perseguidos por la dictadura genocida, basta recordar que hubo cientos de miles de exiliados, que emigraron -precisamente- para no engrosar el número de desaparecidos. Multipliquémoslos por sus familiares y amigos y tendremos una idea de lo que pretendo decir con “políticamente determinante”.


Al rebajar la cifra, además, procuran acercarla a las víctimas provocadas por la guerrilla, porque no han renunciado ni renunciarán a la aberración moral y jurídica que supone "la teoría de los dos demonios". Afortunadamente Argentina adhirió constitucionalmente a las leyes internacionales que condenan como "crímenes de lesa humanidad" a los perpetrados desde el Estado, pero ni eso ha detenido la fiebre “revisionista” de los sectores más retrógrados de la justicia. 


Baste recordar los casos Rucci y Larrabure –en los que yo mismo fui injustamente perseguido a nivel judicial- para advertir como se quiere eliminar de nuestra jurisprudencia el concepto de “crimen de lesa humanidad”, correctamente definido por el doctor Esteban Righi, cuando fue Procurador y negado después de su salida del gobierno por la Cámara de Apelaciones de Rosario que ordenó continuar el proceso Larrabure, de manera totalmente inconstitucional.


La jugada se inició – a nivel político y cultural- en las postrimerías del actual gobierno, bastante antes de que CFK dejara la escena, y prosperó rápidamente merced al desprestigio alcanzado por varias organizaciones humanitarias que se convirtieron en apéndices de la facción gobernante.

Si antes de los Kirchner, Madres y Abuelas eran practicamente sagradas para amplios sectores de la sociedad, conductas injustificables como la de Hebe de Bonafini favorecieron los planes revanchistas de la derecha.

Martín Fresneda. Su torpeza favoreció a Macri.


Esta devaluación permtió que figuras visualizadas socialmente como “progresistas”, la diputada Elisa Carrió y la profesora Graciela Fernández Meijide, que tiene un hijo desaparecido y realizó toda su carrera política a la sombra de esa tragedia personal, organizaran exposiciones públicas junto con montoneros arrepentidos como Luis Labraña y familiares de militares presuntamente asesinados por la guerrilla del ERP, como el señor Arturo Larrabure, con el viejo objetivo de la reconciliación. Tema caro a todos los genocidas del mundo, empezando por los falangistas españoles (varios de los cuales están actualmente en el poder) que primero asesinaron a un millón de españoles y luego participaron como ovejitas democráticas en el Pacto de la Moncloa. Así va España, que a 80 años de la guerra civil todavía sigue con miles de muertos republicanos insepultos.


Un poco antes, algunos escribas vinculados –orgánica o afectivamente- a los servicios de inteligencia, comenzaron un proceso”revisionista al revés” de la historia reciente, que fue fogoneado intensamente por los grandes medios, tradicionalmente subordinados a Estados Unidos y al poder económico local. 


Uno de esos escribas, Ceferino Reato, ex jefe de prensa del corrupto embajador menemista Esteban Caselli (vinculado  a Yabrán y a la P-2) y autor de una hagiografía sobre José Ignacio Rucci, que fue financiada por el “combativo” dirigente rural Gerónimo “Momo” Venegas, inició con su entrevista al genocida Jorge Rafael Videla, el regateo histórico de los 30 mil, que se redujeron a menos de un tercio. Ahora dice que estamos “chapoteando en la sangre y el barro de los setenta”, pero fue él quien se zambulló primero. Y no en la sangre y el barro precisamente, sino en una sustancia más hedionda.

         Después vino una legión de pseudohistoriadores y periodistas a sueldo de 25 de Mayo, con una campaña macartista antiguerrillera y, en particular, antimontonera, de extraordinaria virulencia y gran efectividad. Pero nunca, desde los tiempos de la CONADEP alfonsinista, ningún funcionario del área se había animado a dar, taxativamente, una cifra oficial sobre desaparecidos. La CONADEP, conviene recordarlo, publicó en marzo de 1985 sus ANEXOS DEL INFORME DE LA COMISION SOBRE DESAPARICION DE PERSONAS, donde consignó tres listas: la de “personas desaparecidas por apellido paterno”; la de “personas vistas en lugares de detención” (obviamente clandestinos) y los nombres y ubicaciones de los Centros Clandestinos de Detención, que ya entonces alcanzaban el terrible número de 365. (A un cálculo ridículo de 30 personas por centro ya estaríamos en 10.950 desaparecidos). Más prudente, la CONADEP dejó varios centros sin ningún desaparecido y contabilizó 8.961 casos de personas desaparecidas “por apellido paterno” y 2.510 casos de “personas vistas en centros de detención”. Si las sumamos la cifra resultante es 11.471. 


         Los datos que registró la CONADEP tienen un gran valor porque fueron recolectados cuando aún imperaba el terror a los militares. Baste recordar que en marzo de 1984, cuando el doctor Raúl Alfonsín ya llevaba cuatro meses al frente del gobierno constitucional, la desaparecida Cecilia Viñas de Penino se comunicaba telefónicamente con su familia desde la Base Naval de Mar del Plata donde continuaba en calidad de “detenida-desaparecida” y donde desapareció para siempre después de haber parido un hijo del que se apropió el jefe de la ESMA, el capitán de navío Jorge Vildoza. No es el único caso. Hay muchos más. Especialente en áreas rurales. La tendencia lógica es que, con el paso del tiempo, las denuncias aumentaran, no disminuyeran.

         Pero he aquí –parajodas de la democracia argentina- que al llegar a la Secretaría de Derechos Humanos del gobierno kirchnerista, el hijo de desaparecidos Martín Fresneda creara un pomposo “Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado” (RUVTE), que rebajó el listado a 6348 casos de desapariciones forzadas más 952 personas asesinadas que no estuvieron desaparecidas.

Esos datos, que hubieran debido ser cotejados con distintos conteos y fuentes por una comisión internacional absolutamente imparcial,  le vinieron como anillo al dedo al gobierno de Mauricio Macri. Si los propios kirchneristas, que se jactaban de ser la continuidad de la juventud de los setenta, rebajaban la cifra inicial y precaria de la CONADEP en vez de subirla, la mano les venía de perillas. Ahora había que hacerlo público por muchas razones –entre otras- para ternminar de sepultar a los organismos de derechos humanos y bajarle el precio al kirchnerismo, ya muy alicaído con las causas por corrupción. “Eran todos chorros”, es el grito de guerra pera pulverizar la entrega y el heroísmo de una generación entera y amalgamarla con la basura política contemporánea.

Primero salió a regatear desapariciones el ministro de cultura de Buenos Aires, Darío Lopérfido, el del apellido premonitorio y se armó tal escándalo que se tuvo que ir –literalmente- al Colón. Había tenido letra previa del actual Ministro de Cultura de la Nación Pablo Avelluto, quien escribió en un libelo municipal que había que rebatir los libros como “Recuerdo de la muerte” de Miguel Bonasso, que hacían la apología de la guerrilla y contar lo que Cecilia Pando llamaría “la verdad completa”. Mi antiguo editor en Planeta olvidó consignar la narración del juicio a Tulio Valenzuela, que ha sido una de las narraciones más autocríticas sobre Montoneros.



Claudio Avruj. Decretó la cantidad de desaparecidos.

      Luego, el propio presidente Mauricio Macri dijo en una entrevista periodìstica que habíamos vivido “una guerra sucia” y que él “no tenía idea (sic) de si eran 9 mil o 30 mil”. Le creo que no ntuviera idea de este tema porque como diputado nunca vi que tuviera idea de nada. Por lo tanto ignora que la expresión “guerra sucia” fue inventada por la contrainsurgencia francesa (guerre sale) para justificar torturas y crímenes en Vietnam y en Argelia. Finalmente, el primer mandatario agregó, con desaprensión total: “Esta es una discusión sin sentido: la mayor prioridad del gobierno son los derechos humanos del siglo XXI”.

Faltaba un golpecito de efecto para oficializar la mentira y vino. En agosto pasado una fantasmal Asociación Civil Ciudadanos Libres por la Calidad Institucional, conducida por el abogado José Lucas Magioncalda, a quien fuentes de Comodoro Py consideran un “denunciador serial”, le “exigió” al Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj un listado completo de los desaparecidos y asesinados por la dictadura. Impresionado posiblemente por los antecedentes caceroleros de Magioncalda, que estuvo entre los organizadores de la protesta del 13 de marzo de 2013, (junto entre otros con el nazi Biondini) Claudio Avruj, le pasó los antecedentes del kafkiano RUVTE y salió él mismo a decretar el número de desaparecidos. Primero dijo que habían sido 6348, luego subió a 7010, más 1561 asesinatos producidos desde 1973 hasta el retorno a la democracia.


Más allá de las dudas gigantescas sobre las cifras aportadas por la Secretaría de DDHH, surgen preguntas inevitables: ¿por qué no lo dijeron antes? ¿por qué no dijeron donde están? ¿por qué no dijeron lo que les hicieron? ¿por qué no dijeron quién los hizo desaparecer? ¿por qué le responden al sello de goma de un denunciador serial y nunca le dieron ni cinco de pelota a Madres, Abuelas, Hijos y Familiares en general? ¿porqué no le cuentan la verdad a los países que tuvieron ciudadanos secuestrados como España, Suecia, Francia, Italia, Alemaniao Estados Unidos, entre otros?

¿Qué significa esta frivolidad sobre una tragedia que afecta –de manera directa e indirecta- a millones de argentinos? 


Pero, además, esta respuesta inhumana, es falsa. 


Hace diez años, el viernes 24 de marzo de 2006, el periodista de investigación Hugo Alconada Mon, publicó en “La Nación” (http://www.lanacion.com.ar/791532-el-ejercito-admitio-22000-crimenes) una nota fechada en Washington que llevaba el siguiente copete: “Treinta años después del golpe militar, nuevos documentos desclasificados muestran que los militares estimaban que habían matado o hecho desaparecer a unas 22.000 personas entre 1975 y mediados de 1978, cuando aún restaban cinco años para el retorno a la democracia”.

“El cálculo –continuaba el artículo- aportado por militares y agentes argentinos que operaban desde el Batallón 601 de Inteligencia a su par chileno Enrique Arancibia Clavel, aparece entre los documentos que logró sacar a la luz el Archivo de la Seguridad Nacional de la Georgetown University, y a cuyas copias accedió La Nación”.


Arancibia Clavel, espía de la DINA chilena, fue condenado en el año 2004 por la justicia argentina, dada su participación junto elementos de la CIA y la Policía Federal Argentina en el asesinato del general chileno Carlos Prats y su esposa. Un asesinato que preludió el famoso Plan Cóndor de cooperación entre las dictaduras militares de Centro y Sudamérica. 


En el citado artículo de La Nación, Alconada Mon agrega que “también en 1978 otro documento del Departamento de Estado ya estimaba en 15 mil los desaparecidos”. Y 15 mil desaparecidos fue la cifra que aportó en marzo de 1977, Rodolfo Walsh en su célebre Carta a la Junta Militar. Aún faltaban seis años terribles para que se acabara la dictadura y la matanza generalizada. 



Es importante regresar al número de centros clandestinos de reclusión, que ya en 1984 sumaban 365. Si en la ESMA solamente pasaron más de 5.000 argentinos y sobrevivió un puñado que apenas sobrepasa los cien; si el tétrico general Ramón Camps se jactaba de que bajo sus órdenes habían perecido cinco mil subversivos en la provincia de Buenos Aires; si por el Campito de Campo de Mayo habían pasado otros cinco mil y  la Perla de Menéndez y el “Nabo” Barreiro había sido el calvario secreto de más de dos mil, ¿de cuántos estamos hablando? Si a todo esto se agregaban los prisioneros del Operativo Independencia y los de toda la provincia de Tucumán, bajo control del corrupto general Antonio Domingo Bussi (el que lloraba por sus cuentas en Suiza), es obvio que 7.010 es una cifra ridícula e inmoral. Si sumamos todos los centros clandestinos identificados hasta el día de hoy es altamente posible que el número de 30 mil, que tanto irrita a la clase dominante se quede muy chico.



Robert Hill, embajador norteamericano en Argentina informó a sus superiores en 1978: “Es nuestra estimación que al menos varios miles fueron asesinados y dudamos que alguna vez sea posible establecer una cifra más específica”. Entre otras cosas, porque después de la vergonzosa derrota en Malvinas los jefes militares ordenaron quemar todos los archivos referidos a la represión clandestina.

Sin embargo, una versión de la época aseguraba que había microfilmaciones guardadas secretamente en el extranjero: concretamente en el CESID español y en el Mossad israelí.



Algún día, tal vez, aparecerán los documentos probatorios, mientras tanto, para mi y para millones de argentinos los 30 mil son sagrados. CON LOS DESAPARECIDOS NO SE JODE.


Miguel Bonasso

Buenos Aires, octubre de 2016
   

Feliz cumpleaños Comandante

 Por Miguel Bonasso

Lo escribí hace diez años: “Fidel se va a morir cuando él lo decida y todavía no lo ha decidido”.


         Alguna vez escribí que a Fidel no solo lo admiro sino también lo quiero entrañablemente como amigo. Hace diez años, en aquellos días negros de julio y agosto de 2006, cuando fue operado de diverticulitis y la gusanera celebraba prematuramente su muerte, escribí en Página 12: “Fidel se va a morir cuando él lo decida y todavía no lo decidió”. Los diez años transcurridos y los 90 gloriosos que hoy está festejando, no sólo confirman aquella apuesta, sino el sustento racional de la profecía: “confiaba en la fortaleza del paciente, en ese dominio extraordinario que ejerce sobre la realidad su cerebro privilegiado”, como escribí en aquel momento negro.



         Recordé una conversación que habíamos tenido los dos, ocho meses antes, en una sala del Palacio de Convenciones de La Habana. Hubo un momento en que lo sentí abstraído, lejano, pero súbitamente me miró como si regresara del futuro y confesó:

         __Lo que necesito es tiempo.

         Tiempo para completar lo que llamaba la “revolución energética” en la Isla; tiempo para que “Cuba sea económicamente invulnerable, como ya lo es militarmente”; tiempo para operar de cataratas y pgterigium a seis millones de latinoamericanos pobres en los próximos seis años; tiempo para que los educadores cubanos del programa “Yo sí puedo” ayuden a desterrar el analfabetismo en toda America Latina, “tiempo para que prospere la integración latinoamericana y el ALBA”. Necesitaba tiempo para consumar una gigantesca empresa humanística que parece imposible para una pequeña isla sitiada de ciento diez mil kilómetros cuadrados y once millones de habitantes, que ha sobrevivido –desde enero de 1959- a noventa millas náuticas del imperio más poderoso que ha existido jamás en la Tierra.

         Esa lucha continua del mayor voluntarista que ha conocido la historia mundial, casi lo mata en el 2006, cuando regresaba en avión a La Habana desde Santiago de Cuba, adonde había conmemorado otro aniversario del  26 de julio. Unos días antes lo habíamos despedido en Córdoba, adonde había venido a participar en  una reunión del Mercosur, donde Cuba fue un observador especial. La Argentina oficial de Néstor Kirchner –contrariamente a lo que pueden pensar los fanáticos de ambos lados de “la grieta”- lo  había tratado mal. Ya estaba en vuelo hacia la Argentina, cuando Kirchner  quiso apretarlolo, amenazando con hacer pública una carta donde le exigía que dejara salir de Cuba a la médica Hilda Molina.


         Cuando llegué a Córdoba, después de una larga sesión en Diputados, me llamó la atención no verlo sentado para la cena de gala en la mesa presidencial, adonde lo reemplazaba el entonces vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Carlos Lage.

         Cuando saludé a Néstor, me pidió que le dijera al Comandante que cediera ante el pedido argentino o haría pública la carta en plena Cumbre. Traté de explicarle, de pie, en voz baja, ante las miradas de toda la mesa, que a Fidel no se lo podía apretar, pero sí se lo podía ganar con un gesto de grandeza, como hubiera sido reducir al 25 por ciento la deuda cubana con Argentina. Haciendo lo mismo que Kirchner le había planteado a nuestros acreedores externos: una quita del 75 por ciento.

         No parecía de acuerdo. Insistió con el apriete. Entonces le dije que lo mandara al canciller Jorge Taiana a entrevistarse con su colega cubano Felipe Pérez Roque, antes de iniciar cualquier acción personal que Castro pudiera tomar como una ofensa y lo hubiera llevado a marcharse de la conferencia con cajas destempladas.



         Por la mañana hubo una reunión con la prensa y el saludo entre los dos fue tenso, distante.  Kirchner lanzó una cifra sobre mortalidad infantil, supuestamente superior a la imperante en Cuba y Fidel lo desmintió. Era evidente que no había simpatía entre los dos. Yo lo sabía desde antes de la asunción presidencial de Néstor Kirchner en mayo de 2003. Yo le sugerí que lo invitara y no me hizo caso. Es hora ya de revelarlo, aunque a muchos les costará creer la verdad lisa y llana: el que invitó a Fidel Castro el 25 de mayo de 2003 fue el presidente saliente Eduardo Duhalde. Parece un disparate pero es la verdad histórica. Una tarde en la Rosada lo hablé con Néstor.

         __Chávez está bien.__Me comentó.__Pero Fidel ya pasó.


         Paralelamente, otra tarde en La Habana, Fidel me advirtió:


         __Ojo, no te confundas que este no es Perón.
 
         Así que su segundo viaje a la Argentina en tiempos de Kirchner no fue como el primero, en mayo del 2003, cuando una multitud espontánea, lo vivó en las escalinatas de la Facultad de Derecho y él –sin inmiscuirse en la política interna- dio un voto tácito de apoyo al nuevo presidente peronista.
         En julio de 2006, después del extenuante vuelo desde Córdoba a la Isla, volvió a su ritmo demencial de trabajo y le sumó un nuevo viaje aéreo a Santiago de Cuba. El organismo se lo cobró con una hemorragia intestinal en el avión que lo traía de regreso a La Habana. Tuvo que ser operado de urgencia y, una vez más, el rumor sobre la inminencia de esa muerte tan deseada en el condado de Miami Dade, fue multiplicada por la prensa occidental.



         La noche del 31 de julio recibí un llamado de la Isla que me dejó sin aliento. Un compañero argentino me avisaba: “Parece que Fidel esta muy mal” y de inmediato la conversación se cortó, generando un insoportable suspenso. A los pocos minutos la CNN informaba que Fidel Castro había sido operado y que por primera vez en 47 años transfería sus responsabilidades en el Estado, al vicepresidente, su hermano Raúl.

         Aunque estaba seguro de que iba a superar la crisis como ya lo dije, me pregunté si no estaba pesando mucho sobre su ánimo una cifra convertida en alegoría: los 80 años que cumpliría el 13 de agosto. Una marca que pautaba la gloria de haber sobrevivido a tantas batallas y a más de 600 atentados, pero que venía a ratificar el escaso tiempo restante para seguir edificando. 
 
         Recordé en aquellas horas de sufrimiento un rasgo que pude percibir en Fidel y no le he visto a ninguno de los múltiples jefes de Estado que he conocido de cerca: su solidaridad efectiva con los que sufren.

         Una madrugada en La Habana, me mandó a buscar fuera de agenda y de protocolo, para hablarme del terremoto en Pakistán y mostrarme la carta que había dirigido al jefe de Estado de ese país, el general Pervez Musharraf, ofreciendo el auxilio de médicos y paramédicos cubanos.



         __Pronto vendrán los grandes fríos.__Me dijo en la sala de Juntas del Palacio de la Revolución__y los habitantes de los pueblos destruídos comenzarán a vagar sin destino en las laderas de las montañas. Vagarán con fracturas expuestas, con gangrenas, con un indecible dolor por lo perdido. Tenemos que hacer algo. Leete la carta a Mucharraf. Estaba realmente conmovido.

         Pocos días después, médicos y paramédicos cubanos comenzaron a viajar a Pakistán hasta completar una generosa brigada de dos mil quinientos (2.500) profesionales, que atenderían durante varios meses a 700 mil pacientes, soportando temperaturas bajo cero.

         A la semana me mandó llamar nuevamente y allí lo pude ver, en la Sala de Situación, dando órdenes por teléfono (y enojándose) con el jefe de la misión. Involucrado hasta las cejas, como le suele suceder con todo lo que hace: desde la Operación Milagro, para operar a miles de ciegos o semiciegos de América hasta la guerra en Angola, que supuso un golpe decisivo al apartheid sudafricano.

         El Comandante es optimista contra viento y marea (“un revolucionario no puede ser pesimista”) pero hace mucho tiempo que advierte sobre una catástrofe final que puede hacer desparecer a los hombres de la Tierra. Lo que hoy dicen Noam Chomsky o el genial Stephen Hawking, el lo vaticinó en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992: “una especie biológica está en riesgo de desaparecer(…) el Hombre”.



         En un concierto-presentación que realizamos en La Habana con mi hijo Federico y el conjunto de rock “El Juguete Rabioso”, se me acercó una muchachita de la multitud, me alcanzó un libro abierto con una página en blanco y me dijo:”Soy maestra en Oriente y admiro a Fidel, ¿no me haría el favor de pedirle que me escriba aquí algunas palabras?”. Le pasé el libro, el pedido y una lapicera. El Comandante escribió sin vacilar: “con profunda fe en tu generación, si es que sigue el mundo”. 

        

         A mediados de setiembre del 2006 viajé a La Habana para la Cumbre de No Alineados y me honró invitándome a dar testimonio de su convalescencia. Lo vi delgado, pero muy bien. Me dijo que había perdido casi veinte kilos. La mayoría de las fotos que ilustran este mensaje corresponden a ese reencuentro que fue, además, una primicia periodística mundial. Hasta ese momento sólo había recibido a Hugo Chávez y Evo Morales. La nota causó un gran impacto. De pronto jefes de Estado me preguntaban en la sala de sesiones por la salud de Fidel, como si fuera su médico o su vocero. El primer encuentro fue el miércoles 14 de setiembre. El viernes 16 me llamó sin intermediarios y sin saludo previo. Levanté el tubo y escuché:

         __¡Menudo revuelo has causado con tu artículo!

         Y, a renglón seguido, me invitó a tomar un café.

         __Yo te cuento estas cosas, porque eres mi amigo y eres escritor.__Me dijo esa vez, dándome piedra libre para una segunda exclusiva.

         Pasaron los años y el interinato de Raúl se hizo permanente, Fidel se replegó a un segundo plano para dejarlo gobernar. Quedó atrás, como el símbolo máximo de la revolución y el supremo consejero. Ese viajero de Silvio Rodríguez que, cada tanto, regresa del futuro. Tras otro susto antes de terminar el 2006, la salud se estabilizó y le ha permitido llegar fuerte y lúcido hasta el cumpleaños número 90.

         En febrero del 2013, viajé con mi mujer Olivia a La Habana y lo vimos en una reunión con intelectuales. Se sonrió, cómplice con ella y le dijo, señalándome: “¡Muchacha!”. Como diciéndole: ¡justo te fuiste a buscar a este tipo! Estaba tan lúcido como siempre. 

         Lo extraño de verdad. Me hubiera gustado mucho darle el abrazo de los 90 años.





        

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